José María El Tempranillo

José María El Tempranillo

Hablar de José María “El Tempranillo” es hablar inevitablemente de la España de la primera mitad del siglo XIX, sumida en una crisis social y económica gravísima, en constante enfrentamiento político entre los partidarios del absolutismo de Fernando VII, “el Deseado” y los primeros escarceos liberales de la Constitución de 1812. Producto de esta inestabilidad es “El Tempranillo”.

Su verdadero nombre fue José María Expósito, acogido desde una casa cuna de pequeño y criado por la familia Hinojosa Cobacho, gente campesina de condición muy humilde.

Contrariamente a lo que cuentan los escritores románticos de la época que estudiaba Teología en la Universidad de Granada, no sabía leer ni escribir, pero no le faltaba astucia e inteligencia.

Cuando contaba con unos 20 años mata a un hombre durante la romería de San Miguel, lo que le obliga a irse al monte y vivir del contrabando – esto le permitirá conocer la mayoría de ventas, caminos y veredas alternativos- y posteriormente del bandolerismo, llegando a acumular más de 60 acusaciones por delitos como robos, extorsión o crímenes a lo largo de su vida.

Persona de carácter generoso, sí es cierto el dicho que robaba a los ricos para dárselo a los pobres y como muestra destaca el robo de añil y de tabaco de la Habana que iban destinados al rey Fernando VII, curiosamente, al día siguiente del robo a los pobres de Sevilla se les veía fumando habanos.

Debido probablemente a la incapacidad de su captura, a las presiones de los terratenientes los cuales frecuentemente robaba y posiblemente a la amenaza de secuestro del Infante de España Francisco de Paula, hermano menor del Rey, durante su estancia en Andalucía; fue indultado junto con toda su cuadrilla por Fernando VII y nombrado comandante de la Partida de a Caballo de Andalucía con el fin de luchar contra el bandolerismo, este hecho fue considerado como una traición por sus antiguos compañeros de correrías, lo que a la postre, acabaría con su vida.

Sobre la muerte de José María en 1833 se han dado varias versiones, aunque todo apunta a que fue herido por “el Barberillo” en el cortijo Buenavista y posteriormente trasladado por sus compañeros al parador de San Antonio, en la calle de Granada del pueblo de Alameda, donde finalmente murió, testando este hecho el escribano D. Jerónimo Orellana.

Actualmente su tumba se encuentra en la Iglesia Purísima Inmaculada Concepción de Alameda.

Imagen cedida y texto basado en las investigaciones realizadas por D. José Antonio Rodríguez, Historiador y Cronista de Alameda.